El cambio que la sociedad ha experimentado durante los últimos años ha provocado que los restos materiales de la industrialización de los dos últimos siglos, sean considerados como elementos del patrimonio cultural, testimonios de un proceso económico que transformó la humanidad. En España la valoración de este nuevo patrimonio se ha producido en distintos lugares del territorio y prueba de ello son los numerosos estudios existentes, los sitios productivos preservados y los museos de esta temática.
El V Congreso para la Conservación del Patrimonio Industrial y de la Obra Pública en España continúa la estela marcada en estos últimos años, en los que el patrimonio industrial se ha confirmado como un nuevo bien cultural y seña de identidad de ciudades y regiones. Las cuatro primeras reuniones se organizaron en Bilbao (1982), Barcelona-Tarrasa (1988), Sevilla-Motril (1990) y de nuevo Tarrasa (20 años del Museo de la Ciencia y de la Técnica) en el año 2004.
El objetivo de las jornadas es reunir a las personas e instituciones interesadas en el patrimonio industrial, conocer el estado de la cuestión en sus problemas de conservación, datación, inventarios y preservación; la gestión de museos industriales y técnicos; la consideración del patrimonio industrial con el paisaje; la expresión de las relaciones simbólicas de producción en las fábricas y en las empresas, con experiencias de las diferentes comunidades autónomas y establecer criterios, metodologías de intervención y líneas actuación en buenas prácticas para la puesta en valor del patrimonio histórico industrial.
El reconocimiento del Patrimonio Industrial como bien cultural es un hecho. La situación actual nos obliga a reformular un marco teórico, criterios, problemas, elaborar manuales de buenas prácticas en la conservación e intervenciones en el territorio.
La Museología y Museografía Industrial requieren cada día una gestión compleja y la incorporación de nuevas tecnologías y nuevos procesos que posibiliten recursos didácticos y participación de numerosos agentes sociales.
La memoria y culturas del trabajo, lo que hoy se ha convenido en llamar “mundos del trabajo”, requiere que avancemos en las formas de abordaje y estudio, de modo tal que podamos incorporar los saberes ya establecidos. Especialmente los referidos a los aspectos más frágiles, inmateriales, como se les ha llamado, pero que traman, articulan y dan sentido al estudio, catalogación, conservación y recuperación, en último caso, de lo que hasta ahora hemos agrupado bajo la rúbrica “patrimonio industrial”.